Detalles
Después de aquellos besos y aquella tarde no quería subir al transporte, quería quedarme con ella y es que aquella tarde sus besos sabían más ricos que otros días anteriores. Sin embargo no había de otra en aquella ocasión, pues al día siguiente había escuela.
Tardó un poco en pasar mi combi, quizá unos 20 minutos. En verdad no me quería ir.
El camino a casa fue lento, incluso más que de costumbre, ya había abordado la combi, me senté hasta atrás y abrí la ventana a todo lo que da, quería sentir el aire, oler ese aroma de los árboles.
En la combi, había cinco sujetos más que iban en distintos asientos, uno iba dormido, el otro no podía verlo pues el tercero se interpuso, dos más atrás de mi, hablaban de deportes de una escuela, uno más joven que el otro, el más joven traía entre recuerdos en qué lugar cada momento de aquél partido.
Seguí mi camino asomado a la ventana, vi un puente, una iglesia, mucha gente que iba y venía, muchos alumnos que salían de su escuela e iban a su casa, si alguien me preguntará en este momento donde me encontraba, no podía decirlo con seguridad, pues por acá no viajo tanto para saber por dónde estoy, sé que falta poco para llegar algún metro, que estoy cerca de unos bancos y que en diez minutos quizá llegué a un cine, después de eso a un viejo parqdero; a esta altura del viaje ya se han bajado el maestro y el alumno, ya solo quedaba un tipo que subió después, un dormido y yo.
El cielo tomó colores naranjas, morados, azules y a pesar de que ya era de noche aún había un poco de luz a lo lejos.
El transporte ya había quedado vacío, llegué a una parada donde debía bajar, subí un puente, vi una mujer vendiendo fruta, un par más de mujeres cansadas en medio de la escalera reposando, más allá vi un para de hombres abrazados, baje del puente, fui a otro camión, encendió el motor.
Es difícil saber cuántos estaban a bordo, abrí una bolsa de frituras que hace rato traía entre mis cosas, se subieron más escolares bajaron, por fin llegué a una parada mas, baje cruce un puente caminé por algunas calles y luego por fin llegué a casa, quizá en algún momento algún detalles pudo escaparse de esta narración, pero al fin y al cabo son solo simples detalles de un viaje a casa.
Roberto Bernardo
